El espacio · Miraelrío, Jaén
Una arquitectura para tres días. Y para los otros 362.
El festival enciende el edificio. El resto del año, cambia su ritmo y sigue perteneciendo al lugar.
Dónde
Entre Miraelrío y el olivar
El lugar antes del edificio
Miraelrío ya era una forma de imaginar comunidad.
Aquí, una nueva activación cultural vuelve a reunir a las personas alrededor del territorio. Ya no solo para trabajar la tierra, también para compartirla.
Oil&Beat no coloca un objeto sobre el olivar. Se escalona con la ladera, abre recorridos y convierte el paisaje en parte de la arquitectura.

Entre ambos · La grieta
Una separación que se convierte en encuentro.
Llegamos desde el pueblo y entramos por la grieta. Es acceso, plaza y recorrido. Desde ella, el graderío desciende hacia el olivar y la experiencia del paisaje comienza antes de cruzar ninguna puerta.
Las cubiertas continúan la ladera: se recorren, conectan Oil y Beat y descubren terrazas, miradores y un cine al aire libre.
Dos intensidades
Dos edificios. Un mismo lugar que cambia de ritmo.
OIL · Lo estable
Territorio y vida cotidiana.
Habitaciones que se transforman en oficinas, exposición, gimnasio y piscina. Durante el festival, Oil acoge a artistas; después, sostiene nuevos usos para Miraelrío.
BEAT · Lo intenso
Música y acontecimiento.
Auditorio, cafetería, sala de prensa y espacios públicos. Sus grandes puertas prolongan el escenario hasta unir interior, público y olivar.

Durante el día

Habitar la grieta

Cuando cae la noche
El edificio · En 360º
Recorre una arquitectura que se puede habitar por dentro y por encima.
Orbita
Arrastra la maqueta y recorre el edificio desde cualquier ángulo.
Acércate
Usa los controles + y − para entrar en los detalles del proyecto.
Descubre
Sigue las cubiertas, los volúmenes y su encuentro con la ladera.
Cargando maqueta
Miraelrío · Vilches, Jaén
En el centro del paisaje.
El camino termina en un pueblo circular rodeado de olivos. Allí, la arquitectura empieza a mezclarse con el terreno.
Abrir en Google Maps
Permanecer a través de la transformación.
Durante unos días es festival. El resto del año es otra cosa.
Como el olivo, cambia con cada ciclo sin dejar de ser parte del paisaje. Lo que permanece no es el uso. Es la identidad.